Gerardo Rivas.
sábado, 24 de noviembre de 2012
Amanecer
Gerardo Rivas.
domingo, 4 de noviembre de 2012
El viaje
y solo por un instante,
Gerardo Rivas
jueves, 25 de octubre de 2012
Libre te quiero....
Gerardo Rivas.
domingo, 7 de octubre de 2012
Palabras
fluyen danzando al compás
mientras esperan sentadas,
en solitarios bancos de un andén perdido,
la llegada
lunes, 13 de agosto de 2012
Juego
sábado, 28 de julio de 2012
Divagaciones
nítidos y relucientes como el reflejo
sobre el agua de un rayo de luna,
ahora los sonrientes y los tristes
permanecen en calma, todos juntos
sin distinciones de fases ni etapas.
Estoy en paz con mis edades,
sin reproches ni arrepentimientos,
he encerrado en un armario
los desechos de mi vida,
vagando este espíritu mio,
como la hoja que lleva el viento,
entre tomillos y romeros,
indomable e inconformista,
en la plenitud dorada de mi otoño libre.
De la vida espero morir amando y amado,
todos los días, a todas horas,
y pido me proteja con su encriptada mano,
del dolor, la tristeza, y ante todo,
del paisaje yermo de un amor en soledad.
Gerardo Rivas
sábado, 14 de julio de 2012
La mirada
miércoles, 4 de julio de 2012
Resurgir
Gerardo Rivas
domingo, 17 de junio de 2012
Redes sociales
martes, 5 de junio de 2012
Plegarias
que bebas del cáliz del que yo bebo,
Gerardo Rivas
lunes, 14 de mayo de 2012
Gritos de desesperanza
su amada patria.
Gerardo Rivas.
lunes, 16 de abril de 2012
Gris

Hoy el cielo está poblado de nubes grises cargadas de agua,
la húmeda brisa refresca mi rostro,
me gusta este color gris del día, con su frescura y humedad,
sobre un acantilado contemplo el mar, en su danza constante,
cierro los ojos y me gustaría en ese momento ser velero para surcar sus frías aguas, ser un cormorán para volar sobre él y acariciar las crestas de las olas.
Un soplo inesperado del mar con su frescor, me devuelve de nuevo a mi paisaje amado y hace que mi amor a la vida se acreciente,
quiero vivir, y vivir siempre en ese ambiente gris perfumado con olor a mar.
Soy de un pueblo pequeño, pero generoso y de gran corazón,
a sus pies se extiende un valle con un solo árbol, y el suelo está alfombrado con un mullido y acogedor césped, el color verde gira en torno a mi describiendo graciosas cabriolas que embriaga mi espíritu.
Pienso en mis antepasados surcando ese mar embravecido y frio,
dejando atrás con tristeza su acogedor hogar, en un día gris como este,
intrépidos marineros, conquistadores, surcadores de sueños,
valientes soldados, dueños del mundo, olvidados por los suyos,
y temidos por todos.
Este día gris anima mi alma, es como si me deparara una grata sorpresa,
quiero tumbarme sobre la hierba, debajo del único árbol que hay, contemplar como las nubes pasan con suavidad con sus graciosas formas, descargando sobre mi rostro pequeñas gotas de agua para lavar mis tristezas.
Me gusta el frescor de estos días grises, llenos de nubes,
cuando el cielo llora lágrimas dulces que al caer en la playa se tornan saladas transformándose el mar en cielo, escribiendo en su descenso su propia sinfonía de amor.
Amor a la vida, amor a ti, quiero vivir en mi casita del pueblo junto al acantilado, escuchando la canción del mar, quiero morir en tu bahía salada como un barquito varado.
Gerardo Rivas.
jueves, 5 de abril de 2012
María Magdalena
lunes, 2 de abril de 2012
Dolor
viernes, 16 de marzo de 2012
Áspid

miércoles, 15 de febrero de 2012
Luna
Ilustración Kiyo Murakami
sábado, 11 de febrero de 2012
Refugio
Ni un día sin tu amor, ni un día sin tus besos, ni un día sin decirte te quiero, solo deseo mirar tus ojos, alucinaciones negras repletas de bellos amaneceres tan antiguos como el mundo.
Me gusta el rincón donde te hospedas, unas veces refugio donde tu risa se hace versos, y otras donde hay colgado un cartel que dice, cuidado no rompas el cristal de mis silencios.
Bello lugar donde nunca sale el arco iris, donde el espacio y el tiempo se funden en poemas dulces que destilan olores a jazmín, y en el cual me pierdo y ausento, en perfecta paz y armonía.
Hoy me he refugiado en tu morada de realidad, para ver si puedo escribir algo, pero solo escucho una antigua y esperada melodía de amor compuesta hace siglos entre cerezos y nogales, que yace olvidada en el desván de mis recuerdos.
Gerardo Rivas.






