domingo, 26 de febrero de 2012

Danza


Bailas para alejar mis tristezas
dibujando en la placidez de la noche,
armonía de notas, palabras secretas,
como juncos que el viento mece,
tus brazos describen en el éter,
elipses perfectas,
do, re, mi, fa, sol....

Sol el que ilumina mi alma,
atardeceres en perfecta sincronía
con caricias y besos,
perfumando jirones de vida
con aromas de lavanda e incienso.

Tengo ganas de vivir
de implorar una prorroga al tiempo,
de seguir existiendo,
para poder contemplar mi niña,
tus danzas de amor y silencio.

Gerardo Rivas.


miércoles, 15 de febrero de 2012

Luna


Tú luna, la que presides y reinas en la obscuridad de la noche,
baúl de amores, recuerdos y penas,
 astro guía de mentes delirantes que sueñan dormir en tu regazo, 
para poder componer bajo tu luz historias de vidas pasadas.

Tú luna, mi reina, mi esposa, enemiga de la realidad y amiga de la locura,
con tu mirada pálida atraes a los espíritus errantes, 
que vagan sin paz ni sosiego, 
buscando en la calma de tus gestos,
 huir de su soledad siniestra.


 Gerardo Rivas.


Ilustración Kiyo Murakami

sábado, 11 de febrero de 2012

Refugio


Ni un día sin tu amor, ni un día sin tus besos, ni un día sin decirte te quiero, solo deseo mirar tus ojos, alucinaciones verdes repletas de bellos amaneceres tan antiguos como el mundo.
Me gusta el rincón donde te hospedas, unas veces refugio donde el verbo se hace versos, y otras donde hay colgado un cartel que dice, cuidado no rompas el cristal de mis silencios.
Bello lugar donde nunca sale el arco iris, donde el espacio y el tiempo se funden en poemas azules que destilan olores a jazmín, y en el cual me pierdo y ausento, en perfecta paz y armonía.
En tu casa de lluvia busco escribir palabras que te gusten sin que acaben en el desván de las palabras olvidadas, mezcladas con retazos de frases que fueron concebidas con amor, pero que jamás verán la luz, abortos literarios de extraordinaria belleza que reclaman su derecho a la existencia.
Hoy me he refugiado en tu morada de poemas, para ver si puedo escribir algo, pero solo escucho una antigua y esperada melodía de amor compuesta hace siglos entre cerezos y nogales.

Gerardo Rivas.