jueves, 18 de agosto de 2011

Lluvia de Ideas




Escasas son las noches que en tu lluvia no amanezco.
Solo tengo amigos a jornada partida,
nido de víboras plateadas de lengua bífida.
Poseo un violín blanco de una sola cuerda,
al que por mor de mi torpeza no sé arrancarle una solo melodía.
La incertidumbre me acompaña en los momentos de álgida monotonía,
y sin embargo no me pesa mi vida, estás tú en ella.
Tengo un baúl lleno de tus recuerdos, que nadie me podrá arrebatar.
Quiero que tus letras no se transformen nunca en lamentos desgarrados,
cantos desesperados a cobro revertido,
por que quizá mañana me despierte, con una malévola sonrisa.
Soy un guerrero harto de lucha,
que está enamorado hasta de tu tenue parpadeo.
Me gustaría ser la acuarela de tu recuerdo,
que con el pincel de tu palabra dibujas a diario.
Has hecho habitable el desván de mi vida, decorándolo con pinturas y versos de encaje.
No me quiero convertir en un poema de amor inacabado de letra cursiva.
Desearía ser el elixir del olvido, de venta sin receta, calmante de suspiros,
y que todos queremos tomar para descanso de la mente.
Quiero amor mío llevar paz a tu alma, convertir tus días en risas,
convertir tus días en canto.
Deseo hablarte, deseo escribirte, pero no consigo que mi pobre prosa,
suene a verso.
Y por último también deseo como una quimera particular y utópica,
que mis palabras de amor hacia ti, jamás sean pronunciadas por nadie.

Que te quiero, amor, es la única certeza que tengo en este mundo.