Hoy me has destruido el alma,
así, sin esperarlo, sin clemencia,
con crueldad y saña.
Has derramado sobre mi
toda tu rabia dormida,
tu sin mirarme, yo sin verte,
me has deseado por cable,
tu grato anhelo
de mi propia muerte.
(Hoy has cubierto de nubes mi cielo.)
Gerardo Rivas
Que duro lo que se siente el protagonista de estos versos.
ResponderEliminarFoto impresionante.
Saludo.
Y tanto que muestra dolor.
ResponderEliminarEs un honor haber recibido tu visita en mi humilde blog, y más el hecho de que hayas dejado un comentario. Muchas Gracias.
Un placer añadir este blog a mis lecturas, que se complementan tan bien a las de Ana Galindo.
Un saludo.