miércoles, 10 de julio de 2013

Pensamientos





En las noches obscuras sin sueños
cuando el insomnio asalta inmisericorde,
las preguntas cortan el aire como afilada daga,
haciendo que las respuestas se escondan
con miedo a la madrugada.

Amaneceres de aguaceros y tormentas
han matado al ruiseñor,
anda la inocencia llorando,
la muerte de un pobre quijote,
que armado con versos de amor y canto,
buscó la verdad y la risa,
y solo encontró desencanto.

Rosales de afiladas espinas
hunden sus garras en mi despojo,
raíces que se nutren de mi carne putrefacta,
vestidas de terciopelo rojo.

Quiero vivir en mi ribera
con sus naranjos verdes,
ver las barcas pasar
con todas sus velas al viento,
mientras las mujeres lavan
pañuelos de fino lienzo.

Gerardo Rivas.