Bajo la luz de un claro de luna,
las palabras que habitan en mi memoria,
fluyen danzando al compás
fluyen danzando al compás
de la melodía de Debussy,
como fuente de agua cristalina y pura.
Mi mente las vomita sin descanso,
dibujando en el espacio de mis días,
mañanas frías de aterciopelados olivos.
Unas me acarician con la pasión de un amor
encontrado, otrora en lejanía,
en cambio otras, susurran dulces palabras,
mientras esperan sentadas,
en solitarios bancos de un andén perdido,
la llegada
mientras esperan sentadas,
en solitarios bancos de un andén perdido,
la llegada
de su tren de cercanías.
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