lunes, 28 de septiembre de 2015

Peregrino




Junto a esta cruz de piedra
espero como un peregrino,
que la verdad comparezca,
la quiero ante mi desnuda,
sin adornos ni vestimentas.


Mientras tanto,
el ser que me acompaña
encaramado a mi espalda,
susurra en mis oídos palabras 
que mi piel escalda,
versos pestilentes 
impregnan de su hedor el alba.


Poemas que se retuercen
arañan la tierra presta,
buscando como un zahorí
no un manantial ni pozo,
buscan...... 
solo una respuesta.

Gerardo Rivas


domingo, 13 de septiembre de 2015

Aire




Deseo ser aire
y llenar pulmones anónimos,
contemplar sin temor 
el interior del ser humano.



Estoy extenuado de ser
acantilado de carne,
recibir los embates del tiempo
y observar como me desmorono 
inevitablemente, sin pausa ni tregua,
para que algún día 
así, sin esperarlo,
desaparezcan mis recuerdos 
se extinga mi memoria, 
y con ellos mi vida.

Cuando ese momento llegue
acércate y susurra en mi oído,
repitiendo como un mantra
has sido justo, 
has sido buena persona,
nunca has traicionado.

Solo así amor, 
podrá contemplar mi alma
un anochecer sereno.


Gerardo Rivas.



domingo, 20 de julio de 2014

El sueño de la amapola




Entre dulces cañas
solitaria creces amapola,
entre cañaverales verdes, tu alma llora,
lágrimas que surcan la tierra, 
trazan corazones de barro
latidos de amor y engaño.


Triste pasado has tenido,
mi linda amapola roja,
enamorada de un lirio
traicionada por una rosa.


Historias de mi vega mora
cañas de moreno azúcar,
acequias de mi memoria.


Gerardo Rivas.

lunes, 14 de abril de 2014

Agua








Agua que risueña fluyes
entre melodías de una canción,
agua que fresca discurres
lavando pecados de mi sinrazón.

Lágrimas que vierten los amantes
entre la lluvia de notas de un acordeón,
recuerdos de mares lejanos
que ahora nos separan,
sin pedirnos perdón.

Agua que entre las hojas moras  
todas las mañanas de mi obsesión,
lavas las manos del hombre
manchadas de sangre,
por su condición.

Gotas que formas los cuerpos
mutados en besos de una pasión,
agua que corres a unirte 
al río
sereno de mi soledad.

Gerardo Rivas.

domingo, 23 de febrero de 2014

Desesperanza



Cielo gris y nubes negras,
cuervos hambrientos cruzan el cielo
entre graznidos de dolor desesperado,
llantos de niños en sus cunas
que sueñan biberones imaginarios,
entre pechos desecados de tibia leche.


Veo sombras que marchan
con un andar cansino,
entre un cielo gris y nubes negras.


Gerardo Rivas.
(Amor siempre caminaremos juntos, te quiero).







viernes, 6 de diciembre de 2013

Espejo





Se ha roto el espejo de mis soledades
trozos de cristal de vida,
rojo púrpura de horizontes sin calma,
caricias, llantos y besos 
que por el suelo yacen 
en desordenada anarquía.


Los recojo con manos ensangrentadas
intentando recomponer de nuevo la vida
poner orden en este desconcierto,
hacer un cuadro con ella,
que destile colorido y belleza,
ruda pero a la vez bella,
como rama de almendro florido.


Pero el retrato sigue incompleto
con manchas de negro dispersas,
venas con sangre anémica,
porque he olvidado recoger los trozos
de la vida que se nutre de estiércol. 



Gerardo Rívas.




jueves, 17 de octubre de 2013

Caridad del Guadalquivir



Hoy has posado tu cabecita rubia
en mi brazo,
te has dormido con tu conciencia limpia
como un nazareno

Observo tus pestañas
largas como un día de verano,
te beso y tu perfume me enternece,
duermes al son de una marcha mi niño,
la señora de la caridad del guadalquivir 
vela tus sueños,
melodía que un día viví 
bajo los vaivenes de un magnífico palio,
y que tu ahora con tus tres añitos
llevas sobre tus hombros, 
como antes lo hizo tu avi.




Gerardo Rivas.

viernes, 27 de septiembre de 2013

Almendros




Cantos de chicharras en julio
entre olivos y almendros verdes
en la tierra roja como la sangre,
los niños juegan alegres.


Casas de azoteas blancas
ropa tendida ondea al viento,
bajo el sol claro del estío
que calienta los sedientos campos.


Campos de mi infancia,
almendros de mis recuerdos,
aun suenan en mis oídos,
el canto de la chicharra.


Mi casa como todas,
de altas paredes blancas,
sábados de trinos y cantos
domingos de misa y agua.

Recuerdos de mi infancia.

Gerardo Rivas



jueves, 19 de septiembre de 2013

Vereda



Entre naranjos y claveles
está mi casa,
entre geranios y jazmines
mi vida pasa.

En un recodo de la vereda,
un día un beso me diste
niña de piel de canela,
un beso de rocío y fuego
envuelto en un trocito de tela.

Hoy a la fragua he subido,
y entre martillos y yunques
remendé mi corazón roto,
solo con un hilo, mi niña,
de carne, plata y oro.

Te busco por la vereda
hasta le he preguntado al alba,
las rosas me vuelven su rostro
las amapolas lloran tu falta,
y entre ausencias y lágrimas
de nuevo mi corazón sangra.

Te imagino siempre girando
niña de piel de ámbar,
con tu vestido de encaje
sobre un pedestal de nácar.

Gerardo Rivas.

miércoles, 10 de julio de 2013

Pensamientos





En las noches obscuras sin sueños
cuando el insomnio asalta inmisericorde,
las preguntas cortan el aire como afilada daga,
haciendo que las respuestas se escondan
con miedo a la madrugada.

Amaneceres de aguaceros y tormentas
han matado al ruiseñor,
anda la inocencia llorando,
la muerte de un pobre quijote,
que armado con versos de amor y canto,
buscó la verdad y la risa,
y solo encontró desencanto.

Rosales de afiladas espinas
hunden sus garras en mi despojo,
raíces que se nutren de mi carne putrefacta,
vestidas de terciopelo rojo.

Quiero vivir en mi ribera
con sus naranjos verdes,
ver las barcas pasar
con todas sus velas al viento,
mientras las mujeres lavan
pañuelos de fino lienzo.

Gerardo Rivas.

martes, 11 de junio de 2013

Alborada


Suenan acordes de gaitas
por una pastora enamorada,
notas que danzan sin rumbo ni norte
en la memoria de su tibia alborada,
llanto hecho melodía
por un amor perdido
ayer, muy de mañana,
al rayar el día.

No llores más pastora herida
tu amor llegará en un barquito velero,
surcando la mar, en la lejanía,
busca tus besos perdidos,
siempre al rayar el día.

Gerardo Rivas.

miércoles, 29 de mayo de 2013

La noche.




Cubierta con su manto de estrellas
te ha besado la noche,
vuelos de mariposas noctámbulas
atraviesan la luz reposada
que emanan las almas dormidas.

Besos nocturnos de obscuro ébano
para una sombra que camina,
trocando mi humilde mar
en un inmenso océano.

Dejas ante mi tu pergamino
tientas con pan al hambriento,
haces de la soledad camino,
con recuerdos y en silencio.


Gerardo Rivas.



martes, 14 de mayo de 2013

¿Sabes que..?






¿Sabes que me has enamorado,
con palabras en cursiva,
y tus versos enlazados?. 

¿Sabes que he contemplado
en completo silencio,
tu cuerpo esculpido
de acero templado?.

Confieso que me has enamorado
liberando en mi alma
fantasmas de un largo sueño. 

Presiento que este amor que nace
mecido entre verdes olivos,
viene cargado de besos
preñado viene de olvidos.

Gerardo Rivas.

miércoles, 10 de abril de 2013

Idea






Hoy me he quedado esperándote,
como un trozo de terreno yermo y sediento,
anhelando una gota de agua fresca. 


No has venido a tocar mi puerta,
como siempre has hecho,
y pienso que te has perdido
por el laberinto de mi pensamiento.


A la solitaria carretera de mi mente
salgo en tu busca, 
y solo encuentro hitos 
que marcan la mediocridad y el hastío,
pero no estas tú, ni el aroma de tus palabras,
recorro kilómetros en soledad y silencio,
con mi mochila repleta de miedo y autodesprecio.


Tras meses de obscuro caminar 
por fin te he encontrado,
sentada en una sucia escalera 
prendida y prostituida por otra mente,
sin poder gritar siquiera, que me perteneces.

Sabes que eres mi idea, 
la inspiración que mi cerebro gesta,
cuando las dos neuronas que poseo
y que describen órbitas elípticas,
se rozan cada dos meses en su circular
y entonces, y solo entonces,
surge la magia de tu nacimiento. 


Gerardo Rivas




lunes, 25 de marzo de 2013

Sueño



Presiento aunque dormida 
que estas creando vida,
sin previo aviso, sin yo saberlo
no deseo que entres, 
¡ me niego !
a que traspases este umbral de hiel y vinagre,
no te imaginas lo que en el hay.

Si lo cruzas sabrás lo que es el silencio, 
con su sonido siniestro 
y su aliento de acre.

Gerardo Rivas.



domingo, 27 de enero de 2013

Marcos



Duérmete mi niño
a dormir mi cielo,
cierra tus ojitos 
con un dulce velo,
la luna te mira
y entre susurros te mece 
en tu cunita de nubes
con almohadones verdes.

Duérmete mi niño,
y que velen tus sueños
lindos angelitos
de gordos mofletes,
entre risas de juegos,
y cantos de motetes,
duérmete mi alma
descansa mi peque.

Gerardo Rivas. (dedicado a mi nieto Marcos).

  

miércoles, 9 de enero de 2013

Mala rosa





En este mundo de sueños sin gloria
preñado de silencios y fría historia,
los inviernos se instalan con más frecuencia
entre los azulados témpanos de mi memoria.


Aromas de pasados perdidos,
flotando entre naranjos y mangos,
tus ojos iluminan tangos,
y tu sonrisa olvidos.


Porque de un pétalo carezco,
y de frialdad estremezco,
me llaman la mala rosa.

Aunque nací en mayo
me llaman la mala rosa, 
por no nacer de tu tallo.




Gerardo Rivas.

sábado, 24 de noviembre de 2012

Amanecer



Quiero vivir de nuevo las mañanas de tu vida, 
oler el perfume del alba,
que por las rendijas penetra,
mirar con tus rasgados ojos, 
los días de sempiternos soles.

Quiero vivir las noches ya soñadas,
escuchar el ruido en la lejanía
de pasos haciendo caminos,
mientras en la obscuridad del techo,
observo la tenue luz que se filtra.

Contemplo tu rostro dormido
dibujado por un rayo de luna,
tu respirar acompasado y tranquilo,
después de largas noches de vigilia,
repletas de llantos y dolores.

Quiero besar tus labios ya besados,
beber de la fuente de tu boca risueña,
navegar por el mar de los recuerdos,
eliminando los escollos que deposité
en el océano de tu razón.

Quiero obtener de la muerte el perdón
que no obtuve de la injusta vida.

Gerardo Rivas.

domingo, 4 de noviembre de 2012

El viaje



Pasará es cuestión de tiempo,
mecida entre blanquecina bruma,
la noche se quedará dormida,
y solo por un instante,
se le olvidará traer el día.

Gerardo Rivas

jueves, 25 de octubre de 2012

Libre te quiero....


Después de tocar canciones de amor,
con mi desvencijado piano,
y de saborear tu pálida luz,
he comprendido que tarde o temprano
he de dejarte marchar.

Ha sido una quimera pensar siquiera
tenerte entre mis brazos,
dejar sin tu reflejo el tranquilo estanque, 
de alegres lirios y dormilones peces,
solitaria y pálida luna.

Una noche te subiré en mi barca
y entre el balanceo del agua,
cortaré el hilo de plata,
y contemplaré entre orgulloso y triste,
tu suave ascenso
hasta el infinito cielo.


Gerardo Rivas.