He nacido con la memoria de ti desbordada,
recuerdos inconexos de miradas y sonrisas,
fruto de mil vidas de búsqueda
que me han preparado para tu llegada,
presagiada por azules amaneceres,
en aquellas
frondosas alamedas que nos separaron.
El destino tardío se compadece,
vistiéndose de color verde esperanza,
y nos envuelve con su esencia de violetas,
cuando nuestros cuerpos se funden
en eternos abrazos.
Gerardo Rivas















