sábado, 11 de febrero de 2012

Refugio


    Ni un día sin tu amor, ni un día sin tus besos, ni un día sin decirte te quiero, solo deseo mirar tus ojos, alucinaciones negras repletas de bellos amaneceres tan antiguos como el mundo.
    Me gusta el rincón donde te hospedas, unas veces refugio donde tu risa se hace versos, y otras donde hay colgado un cartel que dice, cuidado no rompas el cristal de mis silencios.
    Bello lugar donde nunca sale el arco iris, donde el espacio y el tiempo se funden en poemas dulces que destilan olores a jazmín, y en el cual me pierdo y ausento, en perfecta paz y armonía.
    En tu casa de mangos y guayabas busco escribir palabras que te gusten sin que acaben en el desván de las palabras olvidadas, mezcladas con retazos de frases que fueron concebidas con amor, pero que jamás verán la luz, abortos literarios de extraordinaria belleza que reclaman su derecho a la existencia.
    Hoy me he refugiado en tu morada de realidad, para ver si puedo escribir algo, pero solo escucho una antigua y esperada melodía de amor compuesta hace siglos entre cerezos y nogales, que yace olvidada en el desván de mis recuerdos.

Gerardo Rivas.

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