Hoy has posado tu cabecita rubia
en mi brazo,
te has dormido con tu conciencia limpia
como un nazareno
Observo tus pestañas
largas como un día de verano,
te beso y tu perfume me enternece,
duermes al son de una marcha mi niño,
la señora de la caridad del guadalquivir
vela tus sueños,
melodía que un día viví
bajo los vaivenes de un magnífico palio,
y que tu ahora con tus tres añitos
llevas sobre tus hombros,
como antes lo hizo tu avi.
Gerardo Rivas.
