Junto a esta cruz de piedra
espero como un peregrino,
que la verdad comparezca,
la quiero ante mi desnuda,
sin adornos ni vestimentas.
Mientras tanto,
el ser que me acompaña
encaramado a mi espalda,
susurra en mis oídos palabras
que mi piel escalda,
versos pestilentes
impregnan de su hedor el alba.
Poemas que se retuercen
arañan la tierra presta,
buscando como un zahorí
no un manantial ni pozo,
buscan......
solo una respuesta.
Gerardo Rivas
