sábado, 28 de julio de 2012

Divagaciones

Mis recuerdos duermen en cunas de cristal,
nítidos y relucientes como el reflejo
sobre el agua de un rayo de luna,
ahora los sonrientes y los tristes
permanecen en calma, todos juntos
sin distinciones de fases ni etapas.


Estoy en paz con mis edades,
sin reproches ni arrepentimientos,
he encerrado en un armario 
los desechos de mi vida,
vagando este espíritu mio,
como la hoja que lleva el viento, 
entre tomillos y romeros, 
indomable e inconformista,
en la plenitud dorada de mi otoño libre.


De la vida espero morir amando y amado,
todos los días, a todas horas,
y pido me proteja con su encriptada mano,
del dolor, la tristeza, y ante todo,
del paisaje yermo de un amor en soledad.


Gerardo Rivas

sábado, 14 de julio de 2012

La mirada



¿Querrías ser flor para mi,
aunque sea un minuto, un instante,
mirarme aunque no digas nada,
solo saber que estás ahí,
que existes en mi universo,
saber que la luna que yo miro,
es la que a ti te alumbra?.

¿Querrías con tu mirada,
llenar de jazmín y azahar 
las mañanas de mi vida,
y desearme aunque solo sea, 
en la realidad de tus sueños?.

¿Querrías con un beso,
decirme solo, te quiero?.

Gerardo Rivas.






miércoles, 4 de julio de 2012

Resurgir


Estoy devorando con avidez todos mis miedos,
inseguridades, angustias y desesperanzas,
me alimento con apetito insaciable de la carne de mis fantasmas
y bebo su sangre para aplacar mi sed,
me siento grande, lleno de poder,
soy como Saturno devorando a sus hijos.

He borrado de mi mente todas las puertas,
y en su lugar he puesto ventanas sin cristales,
no quiero cristales, ¡odio los cristales!,
deseo que entren como corriente de aire,
las palabras, las risas y los llantos
de los seres de mi propia especie.

Quiero resurgir como el ave fénix, como hombre nuevo,
con mi alma limpia de la suciedad de tantos caminos,
empezaré a partir de hoy, a tejer solo con hilos de belleza,
una sábana blanca y pura, de suavidad extrema,
en la que al final de mi vida me envuelvan en ella a modo de sudario.

Mientras tanto deseo que reine la paz y el silencio,
que no se rompa la armonía y que no se desequilibre mi balanza,
que las empinadas cuestas de mi camino, se transformen en llanuras,
mis vigilias en sueños, y mis llantos en risas,
porque estoy exhausto de tanto caminar.


Gerardo Rivas