Cantos de chicharras en julio
entre olivos y almendros verdes
en la tierra roja como la calle,
los niños juegan alegres.
Casas de azoteas blancas
ropa tendida ondea al viento,
bajo el sol claro del estío
que calienta los sedientos campos.
Campos de su infancia,
almendros de otros recuerdos,
aun no llegan a mis oídos,
el canto de la chicharra.
Mi casa como todas,
de altas paredes blancas,
sábados de cantarines y santos
domingos de misa y agua.
Recuerdos de mi infancia.

