El hilo invisible
Me gustaría verte,
no para reclamarle nada al tiempo,
sino para mirar de cerca el misterio de tus ojos
y saber si guardan ese destello
de la luz que compartimos.
Asomarme a tu rostro
y descubrir los hermosos trazos
de esa historia que quiere un final feliz.
Y me gustaría tocarte,
con la timidez de quien roza una hoja nueva,
apenas la caricia de un susurro que regresa.
Sentir el contorno de tu mano
y comprobar si tu piel reconoce la mía,
si el pulso callado de tu cuerpo
guarda un rincón que me reclama.
Verte y tocarte, no como un adiós,
sino como el puente que cruza el olvido,
dejando que el viento sople a favor
de lo que un día, tal vez, sea nuestro.
Gerardo Rivas.