jueves, 19 de septiembre de 2013

Vereda



Entre naranjos y claveles
está mi casa,
entre geranios y jazmines
mi vida pasa.

En un recodo de la vereda,
un día un beso me diste
niña de piel de canela,
un beso de rocío y fuego
envuelto en un trocito de tela.

Hoy a la fragua he subido,
y entre martillos y yunques
remendé mi corazón roto,
solo con un hilo, mi niña,
de carne, plata y oro.

Te busco por la vereda
hasta le he preguntado al alba,
las rosas me vuelven su rostro
las amapolas lloran tu falta,
y entre ausencias y lágrimas
de nuevo mi corazón sangra.

Te imagino siempre girando
niña de piel de ámbar,
con tu vestido de encaje
sobre un pedestal de nácar.

Gerardo Rivas.

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