Entre naranjos y claveles
está mi casa,
entre geranios y jazmines
mi vida pasa.
En un recodo de la vereda,
un día un beso me diste
niña de piel de canela,
un beso de rocío y fuego
envuelto en un trocito de tela.
Hoy a la fragua he subido,
y entre martillos y yunques
remendé mi corazón roto,
solo con un hilo, mi niña,
de carne, plata y oro.
Te busco por la vereda
hasta le he preguntado al alba,
las rosas me vuelven su rostro
las amapolas lloran tu falta,
y entre ausencias y lágrimas
de nuevo mi corazón sangra.
Te imagino siempre girando
niña de piel de ámbar,
con tu vestido de encaje
sobre un pedestal de nácar.
Gerardo Rivas.

Esto que has escrito me recuerda a Lorca , Gerardo.
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