
Tengo un corazón
que de recuerdos late,
residuos de realidades vividas
de tu existir en mi razón.
Este corazón antes sangrante
con agitada calma dormía
lloraba por tu ausencia,
rogando pararse,
sin dura ni cruel agonía.
Llegaste vestida de primavera
con tus encajes verdes
y tus flores de canela,
arribaste hasta él,
insuflándole vida
eliminando su pena.
( Gracias)
Gerardo Rivas.
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